Heroica victoria de Carlos Sainz en Australia tras una avería de Verstappen | Fórmula 1 | Deportes

Aquello que parecía imposible sucedió este domingo en Australia, donde Max Verstappen y Red Bull, que vivían en el edén de las divinidades, bajaron de golpe a la tierra para darse un buen trastazo. Una avería en los frenos del monoplaza del holandés provocó su primer abandono en casi dos años y dejó claro que nadie es perfecto, ni siquiera el equipo que ha sido capaz de proyectar uno de los monoplazas más dominantes de siempre. ‘Mad Max’ no se veía obligado a retirarse antes de tiempo desde, precisamente, el Gran Premio de Australia de 2022, por un fallo en el sistema de alimentación de combustible. En esta ocasión, el sobrecalentamiento del freno trasero derecho a las primeras de cambio (cuarta vuelta) derivó en un incendio que le llevó irremediablemente a enfilar el camino de los talleres, donde los operarios apagaron el fuego a golpe de extintor. Los primeros análisis hechos al RB20 desvelaron que las pinzas de freno de la rueda en cuestión se bloquearon desde el primer momento, y que eso hizo que la temperatura de los discos se disparara hasta el extremo de hacer estallar el tambor, a pocos metros del garaje.

El piloto de Red Bull Max Verstappen (centro) abandona la carrera por un sobrecalentamiento del freno trasero derecho.SCOTT BARBOUR (Pool via REUTERS)

La racha de 43 carreras seguidas sin sufrir un problema técnico terminal pasará a la historia como una de las series más sólidas del certamen. Más aún si tenemos en cuenta que, en esa ventana de tiempo, el tricampeón fue capaz de acumular 35 victorias y 39 podios. El gatillazo de Verstappen abrió un hueco hacia la esperanza por el que se coló Carlos Sainz, que tiró de épica para sumar su tercer triunfo en el Mundial, tras los que previamente había conseguido en Silverstone (2022) y en Singapur, el año pasado. Charles Leclerc completó un fin de semana redondo para Ferrari, que celebró su primer doblete desde el Gran Premio de Bahréin de 2022. El podio lo completó Lando Norris, mientras que Fernando Alonso concluyó inicialmente el sexto en una prueba que se neutralizó en la última vuelta, como consecuencia del trompazo de George Russell. El asturiano, que en el momento del accidente circulaba delante del británico, fue llamado a Dirección de Carrera, donde los comisarios le consideraron culpable del choque al examinar la telemetría y considerar que el de Aston Martin frenó más de la cuenta. La penalización de 20 segundos que le impusieron le relegó a la octava posición final.

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Dos semanas después del susto que sufrió en Arabia Saudí, donde se tuvo que bajar del coche para ser operado de urgencia de apendicitis, Sainz llegó muy justo de fuerzas a Melbourne, donde fue de menos a más, hasta el extremo de colocarse en la primera línea de la parrilla, justo al lado del líder, a la espera de poder sacar tajada de cualquier eventualidad que pudiera condicionar al corredor de Hasselt. A diferencia de lo que venía siendo habitual, Verstappen no pudo abrir hueco en la primera vuelta, circunstancia que permitió que el madrileño se le echara encima y le superara en el segundo giro. “He perdido el coche”, advertía el piloto de la marca del búfalo rojo, que dos vueltas más tarde se despidió de Melbourne de mala manera: “Veo humo, tengo fuego, ¡mi coche está en llamas!”.

El piloto de Ferrari Carlos Sainz es recibido por su equipo tras cruzar la línea de meta este domingo en Melbourne. Scott Barbour (AP)

Con el principal favorito fuera de la ecuación, Sainz dio un paso al frente y se puso a liderar el pelotón sin exhibir una sola grieta, martilleando el cronómetro como normalmente lo hace el actual campeón, sin dar la más mínima oportunidad a ninguno de sus rivales. La solvencia que demostró desde el sábado, el ritmo endiablado que impuso y el empaque del SF-24 llevan a preguntarse si incluso habría sido capaz de medirse en corto a Verstappen en condiciones normales, sin ese problema de fiabilidad. Sobre todo, si tenemos en cuenta el contundente ritmo exhibido por el bólido rojo en las tandas largas, y la discreta quinta posición de Checo Pérez, que en ningún momento pudo pelear por el podio.

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Tras pasarse diez días en la cama, únicamente centrado en recuperarse para intentar llegar a Australia, el hijo del ‘Matador’ sacó su mejor versión para reivindicarse de la mejor manera posible. “Esto es increíble. La vida es como una montaña rusa. Forza Ferrari”, soltó el ganador, el único que ha sido capaz de imponerse subido a un prototipo que no sea un Red Bull, en los dos últimos cursos.

La ‘Scuderia’ anunció antes del inicio de este campeonato que Lewis Hamilton sustituirá a Sainz el año que viene, en una maniobra hasta cierto punto comprensible, sobre todo desde el punto de vista del marketing. De cualquier forma, la operación coloca al español en el mercado. Con domingos como este último en el circuito de Albert Park, novias no le faltarán.

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