Rodrygo: “El estilo del equipo favorece a quien juega por la izquierda” | Fútbol | Deportes

El Madrid se adentró en el territorio sin Vinicius, sancionado por acumulación de tarjetas y autor de casi todo en el equipo blanco en las últimas semanas. De la reivindicación, del debate y del ataque. Había marcado seis tantos en los cuatro partidos recientes. Así que contra el Athletic, la izquierda, su lugar en el campo, la heredó Rodrygo. Esa banda había sido su lugar de formación y crecimiento en Brasil hasta que, un año antes de llegar al Madrid (fichó en 2019), desde las oficinas del Bernabéu le recomendaron que se probara también por la derecha porque la orilla zurda era cosa de Vini y, entonces también, de Hazard.

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Andriy Lunin, Nacho, Dani Carvajal (Eder Militao, min. 92), Rüdiger, Ferland Mendy, Aurelien Tchouameni, Federico Valverde (Lucas Vázquez, min. 80), Jude Bellingham, Kroos (Camavinga, min. 81), Brahim Diaz (Joselu, min. 71) y Rodrygo (Modric, min. 81)

0

Julen Agirrezabala, Aitor Paredes, De Marcos (Yuri, min. 57), Lekue, Yeray (Daniel Vivian, min. 25), O. Sancet (Muniain, min. 76), Benat Prados (Ruiz de Galarreta, min. 57), Berenguer, Vesga, Williams y Guruzeta (Malcom Adu, min. 57)

Goles 1-0 min. 7: Rodrygo. 2-0 min. 73: Rodrygo.

Árbitro Javier Alberola Rojas

Tarjetas amarillas Aurelien Tchouameni (min. 56), Nacho (min. 70) y Ruiz de Galarreta (min. 86)

Frente a los rojiblancos, Rodrygo recuperó su posición natural en una noche en la que los focos se posaban especialmente sobre él. No tanto por esa mudanza, sino porque faltaba Vini y en los últimos 18 encuentros apenas había anotado tres dianas de poco peso: el 0-3 a la Arandina en Copa, el 4-1 al Barça en la final de la Supercopa y el 4-0 al Girona. Desde el 17 de diciembre, ante el Villarreal, no se apuntaba un gol de gran influencia sobre el resultado. Y en las siete citas más recientes, acabó seco. Pero ante el Athletic, la velada fue suya, al calor de su banda izquierda.

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“Ha marcado las diferencias. Es lo que hace y lo que tiene que hacer”, analizó Carlo Ancelotti, que también se refirió a la ubicación por la zurda. “Dirán que hoy [por ayer] jugaba por la izquierda, pero para mí Rodrygo es bueno en todos los sitios. Marcó dos goles por la derecha en una semifinal de Champions”, recordó el técnico. A principios de temporada, el futbolista también se había quejado de que no jugaba en su sitio. Y, de alguna forma lo volvió a recordar ayer: “Es verdad que ahí [izquierda] lo hago mejor. El estilo del equipo siempre favorece al que juega en la izquierda. Ha salido muy bien y quiero hacerlo también por la derecha”, afirmó.

En contraposición con la planicie de fútbol con la que se inició el duelo, Rodrygo se arrancó con un derechazo categórico que lo recetó de memoria. Recibió en una contra, acostado en la zurda, trazó la diagonal y soltó un latigazo al palo largo. Fue un tanto capicúa porque él abrió el contador blanco el 12 de agosto en San Mamés e hizo lo propio en el Bernabéu siete meses después. Aquel chupinazo en Bilbao pareció inaugurar un curso en línea recta para el brasileño, pero no. Durante toda la campaña, el atacante ha seguido su habitual trayectoria racheada. Después de esa diana veraniega, enlazó 11 partidos a ciegas, cada vez más frustrantes para él. Se desató un par de meses, entre octubre y diciembre, en las que sumó nueve dianas casi del tirón, pero después de las uvas regresó a las zonas grises. Durante aquel periodo fértil, también ocupó en algunos duelos la izquierda de Vinicius, lesionado en ese momento, aunque el nuevo frenazo anotador tuvo que ver más con su naturaleza racheada que con su ubicación. En los últimos siete choques sin tino, en tres de ellos se marchó sin lanzar a puerta (Leipzig, Rayo y Valencia). Ante el Athletic, la primera, al zurrón.

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Carletto le restó importancia a las rachas, dijo que solo unos elegidos como Cristiano o Benzema meten siempre, pero sí admitió que ese es un punto para crecer. “Con la experiencia, mejorará este aspecto. Juega con mucha intensidad, y por el hecho de que es joven le pido mucho trabajo y a veces no está fresco ante la portería”, lo excusó el italiano. Tras la pausa, Rodrygo cerró la intriga.

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