Israel da marcha atrás y ordena devolver a la agencia AP los equipos incautados cerca de Gaza | Internacional

Israel ha tenido que dar marcha atrás en pocas horas al uso de la misma ley que aprobó para acallar a la cadena de televisión catarí Al Jazeera con una de las principales agencias de noticias del mundo y con sede en su gran aliado, Estados Unidos: Associated Press (AP). La agencia de noticias tiene una cámara grabando de forma permanente junto a la localidad israelí de Sderot, muy cerca de Gaza, cuyas imágenes reciben miles de medios. Como uno de ellos es Al Jazeera, cuyas oficinas cerró este mes Israel, los funcionarios del país confiscaron a AP el equipo en esa localidad, alegando que vulneraba la nueva ley. La Casa Blanca manifestó su “preocupación” y pidió a Israel que revirtiese la decisión. A última hora de este martes, el ministro de Comunicaciones, Shlomo Karhi, ha publicado en la red social X un comunicado en el que defiende la medida para acabar anunciando la devolución de los equipos hasta que “se vuelva a examinar el asunto”.

El Ministerio israelí defendió su decisión con el argumento de que la cámara “intentaba seguir la actividad” de las tropas israelíes, algo que prohíbe la censura militar, y lamentó que AP vendiese la señal a Al Jazeera, “que causa un gran daño a la seguridad nacional”.

La agencia de noticias respondió que esa medida nada tenía que ver con el contenido, sino con un “uso abusivo” de la nueva ley que privaba de imágenes al resto de clientes. La Asociación de la Prensa Extranjera en Israel y los Territorios Palestinos se mostró “alarmada” por “el último paso del Gobierno israelí para reprimir a los medios de comunicación” —a los que impide entrar libremente en Gaza— que supone entrar en “terreno resbaladizo”.

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“Israel podría impedir que otras agencias de noticias internacionales proporcionen imágenes en vivo de Gaza” o “bloquear la cobertura mediática de prácticamente cualquier evento de actualidad por imprecisos motivos de seguridad”, advierte. “El historial de Israel en materia de libertad de prensa ya ha sido deprimente durante toda la guerra. Durante todo el conflicto, ha impedido el acceso independiente a Gaza de periodistas extranjeros. Ahora ha dado otro paso atrás, alejándose de los ideales democráticos que dice defender”, lamentó la Asociación en un comunicado.

El nuevo paso de Israel ponía en un brete a la Administración del presidente Joe Biden, que declara su apoyo a Israel, pero trata de presionar a Netanyahu para evitar una ofensiva en toda la regla en Rafah, el último enclave en Gaza donde aún no han entrado por completo las tropas israelíes, y para lograr un alto el fuego de varias semanas. Esas presiones, y la resistencia de Netanyahu a aceptarlas, habían llevado a las mayores tensiones entre los dos gobiernos desde el comienzo de la guerra en octubre.

Críticas a la decisión de La Haya

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En medio de esas tensiones, el lunes Washington declaró un “escándalo” que la Fiscalía del Tribunal Penal Internacional solicitara una orden de detención contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y su ministro de Defensa, Yoav Gallant, como sospechosos de crímenes de guerra y contra la humanidad perpetrados en Gaza desde el 7 de octubre y que han causado más de 35.000 muertos. Horas más tarde, Biden volvió a defender al país aliado al asegurar que la ofensiva de Israel en Gaza “no es genocidio”. El fiscal jefe de La Haya, Karim Khan, también ha pedido a los jueces la misma medida para tres dirigentes de Hamás, entre ellos a su máximo responsable en Gaza, Yahia Sinwar, por los ataques de la milicia palestina en Israel en esa fecha, que se saldaron con la muerte de 1.200 personas y el secuestro de más de 200 rehenes.

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Este martes, la portavoz de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, indicaba que la incautación de la cámara era “preocupante” y su Gobierno iba a “examinar” la medida. “Siempre hemos dejado clara la importancia del trabajo que hacen los periodistas y cómo es uno de los pilares de nuestra democracia y la libertad”, sostenía, antes de agregar que la prensa “nos hace rendir cuentas y se asegura de que se conocen los hechos. Y eso es fundamental para el pueblo estadounidense y para todo el mundo… Es fundamental que [el trabajo periodístico] continúe”.

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