viajeros de talla grande critican las políticas de asientos de aerolíneas «discriminatorias»

(CNN) — Mientras que el ancho promedio de los asientos de avión se fue reduciendo durante las últimas décadas, los cuerpos se están agrandando en todo el mundo, y los expertos predicen que más de la mitad de la población mundial tendrá sobrepeso u obesidad para 2035.

En última instancia, esto significa que es probable que a cada vez más pasajeros les resulte difícil caber en los asientos de los aviones y, como resultado, algunos podrían sufrir un golpe en el bolsillo.

Las políticas sobre los pasajeros de talla grande tienden a variar de una aerolínea a otra. Mientras que algunas, entre las que está incluida United Airlines, requieren que los «clientes que requieren asientos adicionales» compren un asiento adicional por adelantado, otras reembolsan la compra si uno o más asientos están disponibles después del despegue. Sin embargo, no existe un estándar universal para estos casos.

Diferentes aerolíneas tienen diferentes pautas. Algunos no tienen pautas en absoluto, lo que significa que incluso los viajeros bien informados pueden tener problemas para mantenerse al día.

Confusión en las políticas

Chaney sentada entre dos asientos de avión en un vuelo de Southwest Airlines a Kona, Hawai, en abril de 2022.

Chaney sentada entre dos asientos de avión en un vuelo de Southwest Airlines a Kona, Hawai, en abril de 2022.

En abril, la influencer de viajes de talla grande Jae’lynn Chaney lanzó una petición instando a la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) a exigir a todas las aerolíneas una política integral orientada a clientes de talla grande que «priorice la comodidad y el bienestar de todos los pasajeros».

“Necesitamos que las políticas sean un poco más estandarizadas”, le dice Chaney a CNN Travel. “Como mínimo, necesitamos que todas las aerolíneas tengan una política que les diga a los pasajeros de talla grande cómo navegar en su aerolínea”.

Charles Leocha, cofundador del grupo de defensa del consumidor de aerolíneas Travelers United, comparte este sentimiento.

“Todos los pasajeros de talla grande agradecerían conocer las reglas vigentes”, agrega. “Evita muchos malentendidos”.

Fuera de EE.UU., la Ley del Consumidor de Australia prohíbe que las aerolíneas cobren a los pasajeros cantidades diferentes según el tamaño de su cuerpo.

Mientras tanto, la política de «una persona, una tarifa» (1p1f, en inglés), que impedía que las aerolíneas nacionales Air Canada, Air Canada Jazz y WestJet cobraran más de una tarifa a los pasajeros que necesitaban un asiento adicional, fue aprobada por la Agencia de Transporte de Canadá en 2008.

Con todo, la obesidad se reconoce como una discapacidad en Canadá, y los pasajeros deben ser considerados «funcionalmente discapacitados por la obesidad» por lo que cumplen con los requisitos para un asiento adicional gratuito.

Sin embargo, la regla solo se aplica a los vuelos nacionales, lo que significa que los viajeros de talla grande aún deben comprar un asiento adicional cuando toman un vuelo internacional.

Ajuste apretado

El tamaño del asiento promedio de un avión se ha reducido con los años.

El tamaño del asiento promedio de un avión se ha reducido con los años.

Una de las diversas demandas enumeradas en la petición de Chaney —que había recibido más de 17.000 firmas al momento de redactar este artículo—, es que todas las aerolíneas «brinden asientos adicionales accesibles a los clientes de mayor tamaño» que puedan necesitar más espacio o, en caso contrario,  «invadir el espacio de otro pasajero».

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“A estos pasajeros se les debe proporcionar un asiento gratuito adicional, o incluso varios asientos, para satisfacer sus necesidades y garantizar su comodidad y seguridad, así como la de quienes los rodean, durante el vuelo”, se lee en la petición.

Para Chaney, que ha necesitado un extensor de cinturón de seguridad desde muy joven, el problema es muy personal.

“Cuando tenía 12 años, ya sabía que los aviones no estaban hechos para personas como yo”, dice, y recuerda haber tratado de colocarse el cinturón de seguridad debajo del estómago para que los asistentes de vuelo no pudieran ver que no había podido abrocharlo.

“Había un ajuste muy apretado en los asientos. Y siendo una niña tan pequeña en ese momento, viajar sin mis padres fue muy estresante para mí. Porque no sabía cómo defenderme”.

Chaney siente que las políticas de las aerolíneas que exigen a los viajeros de talla grande comprar un asiento adicional para volar son «discriminatorias», y señala que los pasajeros como ella «pagan el doble por la misma experiencia».

“Las personas con cuerpos más pequeños pueden pagar una tarifa para llegar a su destino”, dice ella. “Y nosotros, en cambio, tenemos que pagar dos pasajes, aunque tengamos la misma experiencia. En todo caso, nuestra experiencia es un poco más complicada”.

United Airlines, una de las aerolíneas estadounidenses que requiere que los pasajeros más grandes compren un asiento adicional, se negó a hacer comentarios para este artículo.

Chaney rechaza la idea de que los viajeros de talla grande están pidiendo un trato especial, y enfatiza que simplemente están «pidiendo la misma dignidad y respeto que recibe alguien en un cuerpo más pequeño de parte de las aerolíneas».

¿Cuestión de derechos humanos?

Una azafata sirve bebidas a los pasajeros a bordo de un vuelo de American Airlines desde el Aeropuerto Internacional de Dallas/Fort Worth. (Roberto Alejandro/Getty Images)

Una azafata sirve bebidas a los pasajeros a bordo de un vuelo de American Airlines desde el Aeropuerto Internacional de Dallas/Fort Worth. (Roberto Alejandro/Getty Images)

El defensor canadiense de los derechos de los pasajeros aéreos, Gabor Lukacs, dice que considera que la práctica de cobrar a los pasajeros más grandes por dos asientos es una cuestión de derechos humanos.

“Ser una persona de talla grande no es una opción como muchas personas creen erróneamente”, le dice Lukacs a CNN Travel.

«Desafortunadamente, hay mucha atención negativa y prejuicios contra las personas de talla grande […] Pero no es como si alguien se levantara por la mañana y tomara la decisión de ser una persona de talla  grande», explica.

“Entonces, a través de mirada que respeta los derechos humanos, no veo ninguna justificación para cobrarles a estas personas una tarifa doble”.

Lukacs continúa señalando que las aerolíneas no ofrecen descuentos a las personas de menor estatura, ni siquiera a los niños, a pesar de que son mucho más livianos y “se consume menos combustible para transportarlos”.

“Me preocuparía mucho ver que se presente este tipo de argumento en el que se utilizan las características inmutables de una persona para evaluar las tarifas”, agrega. “Puede ser un problema”.

Según Chaney, además de ser una «carga financiera», la perspectiva de pagar dos asientos es una complicación adicional a una experiencia que ya es muy difícil para muchos viajeros de talla grande.

“Hay tantas cosas diferentes, obstáculos, que se interponen en el camino”, explica.

Chaney comparte regularmente consejos sobre cómo volar siendo una persona de talla grande en su canal de TikTok y dice que una de las preguntas que más le hacen es: «¿Qué hago si el cinturón de seguridad no me queda bien?».

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“Me sorprende cada vez que me encuentro con que las personas no saben que existen extensores de cinturones de seguridad”, agrega. “Y que están disponibles en todos los vuelos”.

Chaney admite que tener que pedir un extensor de cinturón de seguridad “no siempre es la experiencia más cómoda”, especialmente cuando se enfrenta a pasajeros hostiles, o incluso a asistentes de vuelo difíciles, en algunas ocasiones.

Desafíos constantes

“Los estereotipos que rodean a los viajeros de talla grande y la hostilidad que sentimos cuando viajamos en avión es francamente horrenda”, agrega.

“Puede ser una experiencia muy incómoda. La gente nos trata de manera muy diferente”, indica.

Si bien Chaney enfatiza que gran parte de los comentarios que recibió desde que lanzó su petición han sido muy positivos, admite que ha sido objeto de abusos e incluso amenazas de muerte por parte del público.

“Elegí centrarme en la positividad y el apoyo”, agrega.

A principios de este año, la creadora de contenido y experta en viajes de tallas grandes Kirsty Leanne se volvió viral después de publicar un video de sí misma luchando por caber en un asiento de avión mientras volaba con una aerolínea de precios bajos.

Leanne, quien también es la fundadora del sitio web Plus Size Travel Too, dice que estaba sorprendida por la gran cantidad de comentarios negativos que recibió después de compartir el clip, que detallaba muchos de los problemas que ella y otros viajeros de talla grande enfrentan mientras están a bordo de un avión.

“Estaba compartiendo mi experiencia con las aerolíneas y mostrándoles a otros viajeros de talla grande qué esperar, así que no esperaba que tanta gente pensara que los puntos que hice eran quejas de ningún tipo”, le dice Leanne a CNN Travel por correo electrónico.

“Pensé que recibiría uno o dos comentarios negativos, como siempre hago con los videos que hablan sobre ser de talla grande, pero no tantos como recibí”.

Durante las últimas dos décadas, el ancho del asiento promedio se ha reducido de 47 centímetros (18,5 pulgadas) a 43,18 centímetros (17 pulgadas). Mientras tanto, según un estudio de la Federación Mundial de Obesidad, alrededor del 38 % de la población mundial tiene sobrepeso u obesidad.

“Esto [la reducción del tamaño de los asientos] ha tenido un impacto muy negativo en los viajeros de talla grande”, dice Leanne. “Entonces, no solo los disuade de volar, sino que también lo hace increíblemente incómodo para aquellos que eligen hacerlo de todos modos».

“Con la reducción de los asientos, se debería reconocer que las personas de talla grande pueden requerir ciertas adaptaciones para permitirles volar de manera segura y cómoda”.

Cuando CNN se acercó para hacer comentarios, la FAA señaló un período de comentarios públicos de 90 días sobre las dimensiones mínimas de los asientos y necesarias para la seguridad de los pasajeros de las aerolíneas, que se llevó a cabo el año pasado.

“La agencia está revisando los miles de comentarios que recibió sobre si el tamaño y el espacio actual de los asientos afectan la evacuación de los pasajeros”, dijo la FAA en un comunicado.

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En 2022, Flyers Rights, una organización sin fines de lucro, solicitó a la FAA que regulara un tamaño mínimo de asiento, citando preocupaciones sobre riesgos médicos, incluida la coagulación de la sangre, debido al espacio limitado, entre otros problemas.

Sin embargo, la petición fue denegada por un tribunal de apelaciones de EE.UU., a principios de este año.

Para Lukacs, la disminución del tamaño de los asientos de los aviones es algo que debería preocupar a todos los viajeros, no solo a los de talla grande.

“Es una preocupación, porque estar hacinado en un asiento muy pequeño podría, además de su comodidad, afectar también su salud, en términos de riesgos de trombosis venosa profunda”, señala.

“No estoy seguro de que indica la ciencia sobre eso hoy, pero podría ser un problema. Y además, no somos ganado», señala.

“Esperamos, cuando abordamos un avión, ser tratados con un nivel razonable de respeto”.

En 2013, Samoa Air, la aerolínea de bandera de Samoa, anteriormente conocida como Polynesian Airlines, se convirtió en la primera aerolínea en comenzar a pesar pasajeros en el aeropuerto.

Y el mes pasado, Air New Zealand confirmó que pesará a los pasajeros como parte de una «encuesta sobre el peso de los pasajeros» para calcular los datos sobre la carga y distribución del peso de los aviones.

La aerolínea nacional de Nueva Zelandia destacó, sin embargo, que la encuesta es voluntaria.

Chaney, quien viajó en avión por última vez en abril de 2022, dice que se siente más cómoda volando con Southwest Airlines, y explica que la «política del tamaño del cliente y asiento adicional» de la aerolínea estipula que los pasajeros que requieren espacio adicional pueden comprar otro asiento en el momento de la reserva y reclamar la devolución del dinero después de ponerse en contacto con el servicio de atención al cliente.

Hostilidad abierta

Cuando vuela con su compañero Jake, que también es de talla grande, la pareja tiene que decidir si comprar cuatro asientos y sentarse separados, o comprar tres asientos entre ellos y «que sea un poco ajustado».

“También nos aseguramos de que nuestros vuelos duren solo seis o siete horas como máximo, porque no podemos usar el baño cómodamente en el avión”, agrega Chaney, quien dice que Jake ha tenido pasajeros que se niegan a sentarse junto a ellos.

Al igual que Chaney, Leanne siente que es importante compartir sus experiencias, buenas y malas, mientras viaja, y espera que otros viajeros de talla grande, que podrían desconfiar de subirse a un avión, vean que «no hay nada de qué avergonzarse».

“Aunque puede ser increíblemente desalentador y abrumador viajar en un cuerpo más grande, no dejes que la experiencia de volar mientras estés gordo te desanime”, dice.

“Hay tantas cosas increíbles para ver y te prometo que vale la pena”.

Según Chaney, uno de los conceptos erróneos más grandes sobre los viajeros de talla grande es la noción de que no consideran cuánto espacio ocupan.

“Ellos [otros viajeros] piensan que queremos invadir su espacio, o que no nos importa si estamos invadiendo su espacio, especialmente en los viajes aéreos”, dice.

“Y de ahí es de donde vendrá gran parte de la hostilidad flagrante. Cuando en realidad, la mayoría de las  personas con las que hablo hablan de cómo tratan de encogerse para no molestar a los demás.

“Intentan apoyarse contra la ventana. Intentan hacerse lo más pequeños posible cuando viajan en avión, simplemente para no ofender a nadie. Para tener que enfrentar hostilidad o vergüenza».

“Sé que es algo en lo que pienso todo el tiempo de la vida, sin importar dónde esté”.